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Mensaje de la Presidencia de Área

La Gracia, un Don Divino

La Gracia

'La gracia de Dios está disponible para todos los hijos de Dios en este mundo'

Élder Valeri Cordón

Cuando era niño, le ayudaba a mi padre en su fábrica por algunas horas durante las vacaciones. Él me asignaba tareas de acuerdo a mi edad y capacidad. Él quería enseñarme el valor de un trabajo honrado.  En una oportunidad trabajé durante varias semanas, pero cierto día decidí ausentarme de mis asignaciones e ir a jugar con mis hermanos durante el tiempo que tenía que estar trabajando. Justo en ese momento mi padre llegó a casa y me encontró jugando con mis hermanos. Al verlo, temí mucho que me fuera a llamar la atención por faltar a mis deberes. Sin embargo, algo distinto sucedió: Mi padre me llamó y me entregó un regalo. No era mi cumpleaños ni era época de Navidad.

El regalo era un reloj de pulsera. Al darme el regalo me dijo que me lo daba por ser un buen trabajador. En ese momento me puse a llorar. Sabía que me había ausentado de mi trabajo, pero aun así mi padre decidió darme el regalo. Muchas veces recibimos regalos porque somos “buenos niños”, y en otras ocasiones simplemente porque somos “niños”. Pienso que es así también con la Gracia. La Gracia de Dios está disponible para todos los hijos de Dios en este mundo, para que cambiemos nuestra vida y regresemos a nuestro Padre Celestial. En la Guía de las Escrituras la Gracia se define como: “El poder de Dios que hace posible que los seres humanos reciban bendiciones en esta vida y obtengan la vida eterna y la exaltación después de ejercer la fe, arrepentirse y hacer lo posible por guardar los mandamientos. Esta ayuda o fortaleza divina proviene de la misericordia y el amor de Dios. Toda persona mortal necesita de esa gracia divina, como consecuencia de la Caída de Adán, y también a causa de las debilidades del hombre”.

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Las Escrituras nos ayudan a comprender cómo recibir plenamente de la Gracia de nuestro Padre Celestial y de nuestro Señor Jesucristo en nuestras vidas. En el Libro de Mormón se explica:'Y otra vez quisiera exhortaros a que vinieseis a Cristo, y procuraseis toda buena dádiva; y que no tocaseis el don malo, ni la cosa impura'., 'Sí, venid a Cristo, y perfeccionaos en él, y absteneos de toda impiedad, y si os abstenéis de toda impiedad, y amáis a Dios con todo vuestro poder, mente y fuerza, entonces su gracia os es suficiente, para que por su gracia seáis perfectos en Cristo; y si por la gracia de Dios sois perfectos en Cristo, de ningún modo podréis negar el poder de Dios'.

Moroni nos exhorta “a que [vengamos] a Cristo” y nos enseña cómo “su gracia [nos] es suficiente”; para lo anterior debemos:

  1. Procurar toda buena dádiva
  2. Abstenernos de toda impiedad (“y que no [toquemos] el don malo, ni la cosa impura”)
  3. Amar a Dios con todo nuestro poder, mente y fuerza

Si lo hacemos, “su gracia [nos] es suficiente”, pero ¿qué significa eso? Eso significa que con su gracia podemos adquirir atributos cristianos para “perfeccionarnos en él”, podemos adquirir la fortaleza para “abstenernos de toda impiedad” venciendo el pecado y librándonos de su influencia esclavizante. Todo esto es una tarea conjunta entre nosotros y el Señor. De allí que la frase “venid a Cristo” supone una acción de parte nuestra, una determinación de iniciar nuestro camino hacia la perfección.

Muchas veces en nuestra vida batallamos para quitarnos malos hábitos y dejar los pecados que nos azotan, afligen y no nos hacen progresar. Invocamos la Gracia de Dios, hacemos lo que para nosotros es un buen esfuerzo, pero puede ser que nuestros malos hábitos o pecados no nos abandonen. Luego viene el desaliento y un sentimiento de culpa. La razón de nuestro fracaso no viene precisamente de la ineficacia de la Gracia de Dios, sino muchas veces de nuestra falta de comprensión de la doctrina de la Gracia. Permítanme ilustrarlo con un ejemplo: En cierta ocasión un joven se acercó a mí luego de una conferencia. Sus intenciones eran buenas y me suplicó por una bendición del sacerdocio para poder superar su adicción a la pornografía. Me confesó que en el pasado había recibido bendiciones pero que no había podido superar su adicción, lo cual no le había permitido servir en una misión de tiempo completo. Yo le pregunté si había ayunado para vencer su adicción y si ayunaba todos los meses, a lo cual el me respondió a ambas preguntas que no. Le pregunté si iba al templo y me dijo que no iba porque no tenía una recomendación para el templo. Era evidente que podía hacer un mejor esfuerzo. Luego le comenté a este joven sobre un amigo que había perdido su recomendación para el templo debido a una falta cometida. Él se sentía arrepentido y deseaba adquirir de vuelta las bendiciones prometidas. Ese amigo visitaba el templo a menudo, pero al no tener una recomendación, se conformaba con nutrir su espíritu al recorrer los jardines del templo cada semana y al preparar nombres de sus antepasados, los cuales repartía a sus amigos que sí tenían una recomendación. Con sus actos, mi amigo suplicaba por la Gracia, él trabajó para incrementar lo bueno en su vida a pesar de todas sus limitaciones. No podemos esperar que todo se solucione cuando no ponemos de nuestra parte; “… es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos” (2 Nefi 25:23)

Enseñando

En la Alegoría del Olivo que se encuentra en las Escrituras, en Jacob capítulo 5, se nos da la clave de cómo barrer lo malo de nuestra vida:

'Porque me aflige que tenga que perder los árboles de mi viña; por tanto, quitarás lo malo a medida que crezca lo bueno, … hasta que lo bueno sobrepuje a lo malo, y lo malo sea talado y echado en el fuego, a fin de que no obstruya el terreno de mi viña; y así barreré lo malo de mi viña”.

Si queremos barrer lo malo de nuestra vida, necesitamos reemplazarlo por muchas cosas buenas, “hasta que lo bueno sobrepuje a lo malo”. Eso significa seguir la admonición de Moroni de procurar “toda buena dádiva” y aumentar en nuestra vida todo lo bueno tal como: servir a nuestros semejantes, escudriñar las Escrituras, estudiar o adquirir nuestra bendición patriarcal, arrepentirnos, ser humildes y permanecer en lugares santos, entre otras cosas. El Presidente Ezra T. Benson declaró:

“Yo sé que el Señor vive. Sé que Él nos ama y que sin Él nadie puede triunfar. Sé también que nadie puede fracasar si lo tiene a Él como socio. Sé que Dios puede hacer mucho más fructífera nuestra vida que nosotros mismos. Espero que, a partir de este momento, todos tengamos el valor moral de esforzarnos más plenamente cada día por pensar en Cristo, aprender de Él, seguir Sus pasos y hacer lo que Él desea que hagamos”.

Soy un testigo del poder de la Gracia de Dios a través de su hijo Jesucristo. Sé de su misericordia y de su amor infinitos. Testifico de la existencia y veracidad del poder de Dios, y de que su gracia está disponible para todos Sus hijos. Testifico que “su gracia [nos] es suficiente” para superar todo pecado, hábito y tradición que nos impida regresar a nuestro Padre Celestial, si tan solo nos arrepentimos y venimos a Él. Mi ser se une a Moroni en la invitación de “venid a Cristo, y perfeccionaos en él, y absteneos de toda impiedad”. En el nombre sagrado de Jesucristo. Amén.