Me llamo Denisse, tengo 13 años y sé “que hay profeta en Israel”

    Denisse, una joven SUD

    Al oír al presidente Nelson, puedo confirmar que Dios desea guiarnos y nosotros podemos tener vidas mejores si obedecemos lo que Él nos pide.


    El año pasado asistía junto a otras jóvenes a la clase de Abejitas, pero a partir de este 2019 he sido una Damita dentro de la organización de las Mujeres Jóvenes. Este cambio es uno de los muchos que el presidente Russell M. Nelson ha hecho.

     

    Cada vez que el profeta del Señor habla, mi corazón se llena de felicidad al saber que Dios nos ama tanto que está dispuesto a darnos su voluntad en estos días. Me siento como la historia de Naamán y Eliseo en el Antiguo Testamento. Cuando el rey de Israel rasgó sus vestidos como señal de que él no era más grande que Dios, Eliseo mandó a llamar a Naamán para decirle cómo ser sanado. Eliseo dijo: “Venga él ahora a mí y sabrá que hay profeta en Israel” (2 Reyes 5:8).

     

    El año pasado para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días fue un año en donde la revelación vino como lluvia del cielo. El presidente Nelson reveló la voluntad del Señor haciendo ajustes, implementando cambios y en ocasiones “jubilando” o quitando algunas cosas.

     

    Al oír al presidente Nelson, puedo confirmar que Dios desea guiarnos y nosotros podemos tener vidas mejores si obedecemos lo que Él nos pide. Al igual que Naamán en el Antiguo Testamento, si estamos dispuestos a hacer estas pequeñas cosas podemos sanar espiritualmente.

     

    Ministrar: El presidente Nelson dijo que este es un nuevo enfoque para ministrar “de manera más elevada y santa”. También involucró a las mujeres jóvenes en este mandato, y yo me siento muy feliz de poder participar. Sé que mi experiencia es poca, pero al cumplir con mi progreso personal, en el valor de “naturaleza divina”, aprendí que cada persona tiene cualidades divinas y un potencial increíble. Creo que ministrar es también eso: ver lo mejor de cada persona y ayudarle a que ella lo vea también.

     

    Ser una luz, y destacarse: Esta fue una invitación del presidente Nelson a todos los jóvenes. En un mundo tan confuso, tengo la responsabilidad de alumbrar a otros, y la forma en que vivo puede ayudar a otros a venir a Cristo. El Señor nos ha dicho: “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, sino que yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo” (Juan 15:19).

     

    Ven, sígueme: Estoy emocionada con este plan de enseñanza. Sé que Dios lo hizo pensando en cada familia; lo hizo pensando en mi familia. El estudio diario de las Escrituras de manera personal y como familia hará posible que la invitación de ir a Él se cumpla.

     

    Progreso de jóvenes: Al cambiar las edades de los hombres y mujeres jóvenes para participar, así como de las ordenanzas del templo, siento que el Señor nos está diciendo que debemos prepararnos para su segunda venida y que el templo es Su casa y un lugar donde podemos hallar instrucción y paz.

     

    Estas son algunas cosas de muchas que me impactaron. Sé que el presidente Russell M. Nelson es el profeta de Dios. Su voz es la voz de Dios y sus palabras son una invitación para seguir a Cristo. Amo al profeta, amo a Dios y estoy dispuesta a seguirle.

     

    Me llamo Denisse, tengo 13 años y sé “que hay profeta en Israel”.

     

    Nota: El artículo y la foto fueron realizados a partir de una entrevista por Sergio A. Molina, Páginas Locales de la Liahona.