Preparados para servir con devoción en el templo

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    Hace casi dos años el obispo Alfaro llamó a dos consultores jóvenes de templo e historia familiar para ayudar en la genealogía: Gerardo Morán (un presbítero) y Karla Sermeño (una Laurel).

    Los jóvenes del Barrio Las Delicias en El Salvador se preparan antes de ir al templo cada mes. Con la ayuda de una Laurel y un presbítero, que sirven como consultores del templo e historia familiar, preparan los nombres de sus antepasados para ayudarlos a cumplir con las ordenanzas salvadoras.


    Cada tercer viernes del mes, los hombres y mujeres jóvenes del Barrio Las Delicias, en la Estaca Sonsonate El Salvador, realizan un viaje de dos horas en bus para ir al templo, que está a 90 kilómetros de distancia. Estas visitas empezaron a tener un significado más especial hace un par de años, cuando el obispado decidió llamar a dos consultores del templo e historia familiar.

     

    Karla Sermeño (una Laurel) y Gerardo Morán (un presbítero) son jóvenes que ministran a jóvenes. Ellos enseñan a otros a usar el programa FamilySearch, para tener un registro de sus antepasados y llevar sus nombres cada vez que acuden al templo para hacer bautismos vicarios.

     

    Respecto a la experiencia del templo, Gerardo dice: “En la vida de un joven que sigue a Jesucristo, el templo debe tener un lugar especial. Tener una recomendación para el templo es un simbolismo de nuestro esfuerzo por ser dignos ante Dios. El templo es el lugar más cercano al cielo que tenemos”.

     

    Junto a Karla, han planeado la mejor manera de ayudar a los jóvenes y a los miembros de su barrio para hacer su historia familiar. “Esta es una experiencia llena de esfuerzo, milagros y amor. Gracias a este llamamiento he logrado sentir la guía del Espíritu Santo ayudándome; de manera personal el trabajar en historia familiar ha fortalecido a mi familia”, refiere Gerardo.

     

    Karla recuerda que cuando le dieron el llamamiento se enfrentó a un reto, porque tenía que aprender a usar FamilySearch y las demás herramientas que la Iglesia posee. “Pero han sido experiencias significativas. Las bendiciones que trae el templo nos ayudan a combatir las tentaciones del mundo, a conocer de nuestros antepasados y a desarrollar amor por ellos”, asegura.

     

    Esta Laurel asegura que se ha sentido como una misionera al prestar servicio a quienes están del otro lado del velo. Además, asegura que el templo es un lugar de instrucción que le permitirá guiar a su familia en el futuro. “Uno de los propósitos de las Mujeres Jóvenes es prepararnos para ser madres en el futuro. ¿Qué mejor escuela puede tener una jovencita que el templo?” señala.

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    Jóvenes del Barrio Las Delicias, Estaca Sonsonate El Salvador, viajan al Templo de San Salvador cada mes con el obispo Rafael Alfaro.

    El Barrio Las Delicias es presidido por el obispo Rafael Alfaro. Los obispos en cada barrio de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días son guías espirituales para la congregación, y tienen entre sus funciones principales cuidar y guiar a la juventud.

     

    Este líder recuerda lo que el presidente Russell M. Nelson dijo en la conferencia general de abril de 2018: “La construcción de estos templos tal vez no cambie su vida, pero su tiempo en el templo de seguro lo hará. Con ese espíritu, los bendigo para que reconozcan aquellas cosas que deben dejar a un lado para que puedan pasar más tiempo en el templo”.

     

    Así que cada tercer viernes del mes hay una visita al templo para la juventud del barrio. Para que los viajes sean posibles, alrededor de 17 jóvenes hacen arreglos con sus estudios y otras actividades. Se alistan desde muy temprano para salir a las 5:00 a.m. y poder participar de toda una mañana en el bautisterio del templo.

     

    “El organizar estos viajes ha sido una experiencia de devoción. Nuestro profeta nos lo ha pedido y es una responsabilidad que hemos aceptado con mucho amor. El templo también ha sido el vínculo para desarrollar mayores lazos de afecto y confianza con nuestros jóvenes. El templo en verdad es la casa del Señor”, afirma el obispo Alfaro.

     

    Como enseñó el presidente Thomas S. Monson: “En la vida tendremos tentaciones; habrá pruebas y desafíos. Al ir al templo y al recordar los convenios que allí hacemos, estaremos mejor preparados para vencer esas tentaciones y soportar nuestras pruebas. En el templo podemos hallar paz. Las bendiciones del templo son inestimables”.