Orad al Padre en vuestras familias (3 Nefi 18:21)

    Orad al Padre en vuestras familias (3 Nefi 18:21)

    La necesidad de orar

    Quizás nunca ha habido una época en la que necesitaremos orar más y con mayor dedicación como lo es la época en la que vivimos actualmente, ya que la influencia de un mundo revolucionado, por la falta de fe, por la desconfianza, y la pérdida de la esperanza, podría hacernos perder las bendiciones prometidas.

    La oración individual y familiar llevadas a cabo diariamente, son una defensa contra la tentación. Es por medio de la oración sincera y genuina que podemos recibir las bendiciones, la inspiración y el apoyo que necesitamos para seguir adelante en este, a veces, difícil y desafiante trayecto al que conocemos como la vida terrenal.

    No hay duda de que no existe nada más hermoso en este mundo que ver a una familia orando junta. El dicho que se cita con frecuencia de que “La familia que ora unida permanece unida” tiene verdadero significado. El Señor mandó que lleváramos a cabo las oraciones familiares cuando dijo: “Orad al Padre en vuestras familias, siempre en mi nombre, para que sean bendecidos vuestras esposas y vuestros hijos” (3 Nefi 18:21).

    El valor de estudiar las escrituras

    El Señor dijo: “Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39). Tomar el tiempo de forma individual o como familia para estudiar las escrituras, nos traerá, no solo una oportunidad de aprender del Evangelio y de recibir respuestas a nuestras interrogantes, sino que nos dará la oportunidad de lograr la armonía en el hogar, que tanta falta hace.

    Vivimos en una época en la que el egoísmo ha tomado un rol protagónico en el diario vivir de muchas de las personas con quienes nos asociamos y a quienes amamos. Las redes sociales, se han convertido en eso, en “redes” que atrapan a muchos y les quitan oportunidades para asociarse con su familia. Es de entender que cuando las personas pasan mucho tiempo en las redes sociales escribiendo o reenviando lo que otros han escrito, y lo hacen solo por esperar recibir un “me gusta”, no es más que la manifestación de una soledad profunda.

    me gusta

    Nuestra perspectiva centrada en la familia deberá hacer que los Santos de los Últimos Días se esfuercen por ser los mejores en dedicar tiempo de forma individual y como familia para estudiar las escrituras. Grandes experiencias se pueden lograr al pasar más tiempo juntos y disfrutando del conocer las verdades del Evangelio a través de las escrituras y las palabras de los profetas vivientes.

    El arrepentimiento

    La oración de fe y el estudio dedicado a las escrituras, nos llevan al arrepentimiento. El arrepentimiento sincero nos conduce al perdón, el perdón a desarrollar el amor, el cual es un bálsamo sanador que repara las diferencias personales y familiares; es un lazo que une a familias, comunidades y naciones.

    Nuestras familias son las personas a las que más amamos; sin embargo, a veces herimos sus sentimientos, las ofendemos o incluso quebrantamos sus corazones. El arrepentimiento no solo se aplica a nuestra relación con nuestro Padre Celestial. La sanación, la felicidad y la paz llegan al matrimonio y a la familia cuando decimos “lo siento” y buscamos mejorar.

    La invitación a arrepentirnos no es una reprimenda; es más bien el llamado de un Padre amoroso y de Su Hijo Unigénito a que seamos más como Ellos, que alcancemos un nivel de vida mejor, que cambiemos y que sintamos la felicidad que proviene de guardar los mandamientos.

    El desarrollo del amor

    El desarrollo del amor

    El amor es el poder que da paso a la tolerancia, la cortesía y el respeto; es la fuente que supera las divisiones y el odio. El amor es el fuego que da calidez a nuestra vida con un gozo incomparable y una esperanza eterna. El amor consuela, sana y reconforta.

    Nada está más íntimamente relacionado con la felicidad, tanto la nuestra como la de nuestros seres queridos, que la forma en que nos amemos y apoyemos unos a otros como familia.

    Se espera que el ruido de nuestros hogares disminuya unos cuantos decibelios, que nuestras voces sean más tenues y que nos hablemos el uno al otro con mayor aprecio y respeto.

    Avanzar con fe en el Señor

    El temor es lo opuesto a la fe. Si oramos, si estudiamos las escrituras, si nos arrepentimos y si nos amamos unos a otros, avanzaremos seguros de que el Señor nos cuidará, individualmente, así como a nuestra familia.

    La fe en el Señor Jesucristo hace que la tenue luz de la esperanza llegue a ser como el sol brillante del mediodía… ¡Es tiempo de fe y de milagros!