La diferencia esencial entre el camino a la autosuficiencia o la pobreza

    La diferencia esencial entre el camino a la autosuficiencia o la pobreza

    A falta de mi padre, mi madre se vio forzada a trabajar para sostener a sus tres hijos y a sus padres. Debido a ello, yo fui nutrido desde pequeño por la gran bondad y abnegación de mis abuelos. Mi madre trabajaba en dos empleos para poder sostenernos. Ella fue un gran ejemplo de trabajo y responsabilidad para mí. Mientras yo crecía, fui observando la diferencia entre las personas que progresaban y las que caían cada vez más en la pobreza y dependencia económica. Yo veía que las del primer grupo aprendían a ser responsables de sí mismas y tenían deseos de ayudar a los suyos y a las demás personas. Mientras que los que se empobrecían usaban su inteligencia y esfuerzos para obtener ganancias a costa de otros.

    El fomento de la dependencia se ejemplifica en la pequeña anécdota del pájaro que, burlado por la zorra, se acostumbró a intercambiar sus plumas por alguna lombriz. Esto era tan fácil, pensaba el pájaro usando su inteligencia para obtener su alimento de una manera fácil. Con el tiempo la zorra logró su objetivo, devorar al pájaro, quien por falta de plumas ya no pudo volar.

    Los hábitos tienden a echar una raíz poderosa en el ser humano, especialmente cuando nos habituamos a subsistir. No hay substituto para el trabajo duro y el ahorro que han de usarse para los días de debilidad y escasez. El trabajo intenso nos fortalece y el ahorro nos da libertad y tranquilidad. Esta es la manera del Señor. Cuando Adán y Eva eligieron, engañados o no, el camino del conocimiento del bien y del mal, el Señor los bendijo con la necesidad de ganarse el pan con el sudor de su frente. Esta es la manera del Señor. En las escrituras se nos enseña que si hacemos las cosas a Su manera, Él está obligado a bendecirnos y tenemos derecho a reclamar Sus promesas; pero si no lo hacemos a Su manera, no tenemos promesa alguna. (Véase D. y C. 82:10).

    Me entristece sobremanera cuando no comprendemos la manera del Señor de ayudar a los necesitados. A veces ante el deseo de bendecirlos, solo pensamos en la forma de satisfacer sus necesidades económicas sin que tengan que dar nada a cambio. Al hacerlo así, estamos olvidando nuestro deber de ayudar a las personas a forjar un carácter que los lleve a la autosuficiencia y les ayude a salir de la pobreza bendiciendo a su familia por generaciones. Aun cuando podamos simplemente dar, no debemos proporcionar lo que la persona puede y debe hacer por sí misma. Dondequiera que se practique esto, el mundo sufre las consecuencias del dar sin requerir nada a cambio.

    Los líderes y los miembros debemos salir a buscar a los pobres y necesitados principalmente para enseñarles y ayudarles a mejorar sus vidas. He aquí un recordatorio de los principios básicos de bienestar en cuanto a dar ayuda. Notemos el orden en que se encuentran.

    'Al cuidar de los pobres y de los necesitados, el obispo debe guiarse por los principios básicos de bienestar que se indican a continuación:

    • Buscar a los pobres. No basta con ayudar sólo cuando alguien pide ayuda. El obispo debe instar a los líderes del sacerdocio y de la Sociedad de Socorro, junto con los maestros orientadores y las maestras visitantes, a que les ayuden a determinar quiénes de los miembros tienen necesidad de ayuda.
    • Fomentar la responsabilidad personal. El obispo examina con los miembros los recursos y medios que ellos y su familia puedan tener para satisfacer las necesidades que haya.
    • Sostener la vida, no un estilo de vida. El obispo brinda las necesidades básicas que sostienen la vida, pero no brinda ayuda destinada a mantener un nivel de vida acomodado.
    • Proporciona artículos antes que dinero. Siempre que sea posible, el obispo da artículos a los miembros en lugar de darles dinero o pagarles sus cuentas. En los lugares donde no haya almacenes del obispo, se pueden usar las ofrendas de ayuno para comprar las mercaderías necesarias.
    • Brindar oportunidades de trabajo. Los obispos piden a los que reciben ayuda que trabajen hasta donde les sea posible a cambio de lo que reciban. También enseñan la importancia del trabajo y dan asignaciones de trabajo significativas. El consejo de barrio recopila y lleva al día una lista de oportunidades de trabajo significativas.

    (El proveer conforme a la manera del Señor: Resumen de la Guía para los líderes del programa de bienestar).

    El presidente Joseph F. Smith enseñó: “Esperamos que nuestros miembros de todas partes aprendan principios correctos y se gobiernen a sí mismos”.

    La diferencia esencial entre el camino a la autosuficiencia o la pobreza, radica en la práctica de fortalecernos para dar a otros o debilitarnos en la dependencia del recibir. Me siento tan agradecido por el ejemplo de mi madre, que ante la necesidad, tomó para si la responsabilidad de sostener a su familia. Ruego que pongamos en nuestro corazón el deseo ferviente de ser autosuficientes y de ayudar a los necesitados a serlo también. Esta es la manera del Señor.