¿Cómo obtuvimos el Libro de Mormón? 

    José Smith no escribió el Libro de Mormón; él solo lo tradujo a través de lo que llamamos un milagro, con ayuda del Urim y Tumim, y las piedras de vidente.

    Chica sosteniendo el Libro de Mormón.

    ¿Quién escribió el Libro de Mormón?

    Algunas personas dicen que José Smith escribió el Libro de Mormón a partir de su imaginación. Otros creen que solo copió historias que había leído. Lo cierto es que José Smith no escribió el Libro de Mormón; únicamente tradujo los escritos de profetas que vivieron en las antiguas Américas hace más de 1,500 años, y la forma en que lo hizo puede llamarse un milagro.

    El milagro de la traducción del Libro de Mormón es una de las creencias centrales para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

    Historia de José Smith

    ¿Cómo obtuvo José Smith el Libro de Mormón?

    José Smith escuchó por primera vez sobre el Libro de Mormón cuando un ángel llamado Moroni lo visitó y le dijo que “se hallaba un libro… escrito sobre planchas de oro” enterrado en una colina cerca de la casa de Smith. Asimismo, Moroni le dijo que este libro contenía la historia de algunas de las personas que vivían en las antiguas Américas y que enseñaba el evangelio de Jesucristo.

    ¿Cómo tradujo José Smith el Libro de Mormón?

    El libro estaba escrito en caracteres que José no entendía. Por lo que, para ayudarlo, Moroni le dio una herramienta llamada Urim y Tumim (o intérpretes), las cuales fueron descritas por los testigos como dos piedras claras en un marco de metal, similar a unas gafas.

    Las palabras Urim y Tumim tienen un origen en hebreo y su significado es “luces y perfecciones”, respectivamente.

    Además, José tenía otra herramienta que lo ayudaría en la traducción llamada piedra de vidente. Esta solo debía colocarla en su cara, dentro de un sombrero para bloquear la luz y, en consecuencia, podía leer en voz alta las palabras en inglés que aparecían en ella, mientras que un escriba tomaba nota.

    Estas dos herramientas funcionaron de manera similar; así que, con el tiempo, José Smith y sus escribas utilizaron el término “Urim y Tumim” para referirse tanto a la piedra única como a los intérpretes.

    ¿Cómo es que la traducción del Libro de Mormón fue un milagro?

    Las personas que presenciaron o ayudaron con la traducción creyeron que José lo tradujo por el poder de Dios. Aunque posteriormente algunos de los testigos estuvieron en desacuerdo con José sobre otros asuntos, dejando así La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, nunca negaron que el Libro de Mormón provenía de Dios.

    Es importante destacar que el Libro de Mormón fue producido de manera rápida, incluso para los estándares actuales, por alguien que no era experto en lengua, cultura o historia antigua.

    Datos culturales sobre el Libro de Mormón que deberías saber:

    • El texto del Libro de Mormón se tradujo aproximadamente en 65 días hábiles, durante un periodo de tres meses.
    • José Smith realizó un solo borrador del texto y a partir de este, se hicieron copias manuscritas para imprimir. Los únicos cambios que se realizaron en el texto fueron la puntuación, el formato y los ajustes menores para corregir errores al copiar.
    • José Smith no recibió mucha educación, por lo que no podría haber creado la historia y la doctrina detalladas en el Libro de Mormón. Su esposa, Emma, insistió que, en el momento de traducción, José “no era capaz de escribir ni dictar una carta coherente y bien formulada, ni mucho menos un libro como el Libro de Mormón”.

    ¿Por qué el Libro de Mormón es tan importante?

    José Smith llamó al Libro de Mormón “la [piedra] clave de nuestra religión”, la cual enseña sobre Jesucristo, quien es el fundamento de la fe para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

    La forma en la que se obtuvo, entregado por un ángel y traducido por milagro, es evidencia de que Dios llamó a José Smith para que fuera un profeta de la Restauración. Y sin este libro, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no existiría.

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