Cómo obtuve mi testimonio de la obra del templo

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    En mi trabajo conocí a una nueva empleada que resultó ser una pariente mía, y el hilo conductor a 30 nombres de antepasados por los cuales pude hacer la obra vicaria.

    Una noche le pedí en oración a Dios que me ayudara a encontrar los nombres de mis antepasados.


    Mientras prestaba servicio como consultora de historia familiar en la Rama Esteli, meditaba mucho sobre la importancia de la obra del templo y de las bendiciones que recibimos cuando realizamos las ordenanzas vicarias por nuestros antepasados.

     

    Recuerdo con mucho amor a cada una de las personas que ayudé para trabajar en favor de sus antepasados, y ese ánimo que mostraban al hacer la obra genealógica aumentó mi deseo de aprender más sobre el tema.

     

    Sinceramente no tenía un testimonio de la obra del templo hasta que empecé a interesarme en ella. Una noche le pedí en oración a Dios que me ayudara a encontrar los nombres de mis antepasados, y luego de la oración vinieron a mi mente muchos datos que escribí en mi diario y comencé la búsqueda.

     

    Dos semanas después, encontré a Shirley Irías. En ese entonces ella era una nueva trabajadora de la empresa en donde yo laboraba. Cuando nos presentamos me dijo su apellido, el cual me sorprendió mucho, porque precisamente estaba buscando los registros de la familia Irías. Empezamos a platicar y encontramos el parentesco entre nosotras. Ella me proporcionó una lista de 30 nombres, entre ellos estaban los que vinieron a mi mente después de hacer aquella oración.

     

    A partir de esta experiencia pude tener mi propio testimonio. Sé que esta obra es verdadera. Nuestros antepasados saben dónde se encuentran sus registros. Testifico que el Espíritu y la influencia de ellos nos guiarán a encontrarlos si estamos interesados en su salvación.

     

    Nota: El artículo y la foto fueron realizados a partir de una entrevista por Nohelia de Fuertes, Páginas Locales de la Liahona, Nicaragua