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Por Sergio A. Molina

Actividad para misioneros retornados: viviendo a la altura del mensaje

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'La obra misional es una característica distintiva de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Siempre lo ha sido y siempre lo será'

Thomas S. Monson

A inicios del 2018 los misioneros retornados de la estaca Soyapango unieron esfuerzos y corazones para realizar una actividad para todos los miembros de su estaca. En esta actividad participaron los misioneros retornados de los últimos 40 años, algunos sirvieron en los años 80 y ahora son padres de otros que recién retornan de una misión o están sirviendo una.

Fue una experiencia para recordar el tiempo en que se fue un misionero de tiempo completo predicando en diferentes países un mismo Evangelio. En la actividad se compartieron testimonios y recuerdos gratos que trajeron un sentimiento de amor por la obra. Cada asistente escuchó estos sentimientos y se afirmaron corazones.

Uno de los objetivos principales de la actividad fue recordar el gozo de participar de la obra misional, tal como enseñan las escrituras: “Y ahora, si vuestro gozo será grande con un alma que me hayáis traído al reino de mi Padre, ¡cuán grande no será vuestro gozo si me trajereis muchas!” (DyC 18:16).

Otro objetivo de la actividad fue que cada joven que participara, pudiera reafirmar la importancia de servir una misión de tiempo completo. Como estaca estamos comprometidos en recoger Israel y ayudar a otros a venir a Cristo.

Ese sábado por la tarde a través de fotos, recuerdos, y experiencias que vivió cada misionero retornado, se demostró una vez más que compartir el evangelio de Cristo es una oportunidad maravillosa que ha influido en la vida de cada uno de los participantes.

Como parte de la actividad se degustaron platillos típicos de los países representados por los misioneros retornados, países que iban desde Estados Unidos hasta Argentina. En la actividad también hubo puntos artísticos en donde jóvenes al ritmo tradicional, demostraron su afecto al país que habían servido.

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La hermana Pamela Valle, una misionera retornada y organizadora de la actividad comenta: “serví en la misión México Torreón. Amo mi tiempo como misionera del Señor, cada lugar y cada persona que conocí. No me arrepiento de haber tomado esta decisión. Una de las mejores decisiones en mi vida, y podría decir que hasta el momento la mejor fue ser una misionera. En la misión uno aprende de personas maravillosas, crece espiritual y temporalmente. Durante la misión comprendí más el amor que nuestro Salvador y redentor Jesucristo tiene por cada uno de nosotros, pude sentir su amor. Vi cómo el evangelio cambió y bendijo la vida de todos estos mexicanos que tanto amo, esto siempre me animaba y me llenaba de fuerzas. Verlos entrar en las aguas del bautismo, verlos como familias eternas, aprendí de cada uno de ellos con sus virtudes y talentos. Amo este hermoso evangelio. Amo y amaré por siempre mi tiempo como misionera en mi bello México”.

Al finalizar la actividad todos coincidían con el mismo sentimiento: servir misiones es un privilegio, pero no se limita a unos meses de servicio sino debe ser un llamado de toda la vida. El misionero retornado debe vivir a la altura del mensaje que representó.

“La obra misional es una característica distintiva de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Siempre lo ha sido y siempre lo será. Como dijo el profeta José Smith: ‘Después de todo lo que se ha dicho, el mayor y más importante deber es predicar el Evangelio’” – Thomas S. Monson.