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Por élder Marvin K. Gardner

Élder Juan A. Uceda habla desde su corazón

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'Para mi esposa y para mí es un gran privilegio el servir en Centroamérica, un lugar escogido en la viña del Señor'.

Élder Juan A. Uceda

El élder Juan A. Uceda, recientemente llamado como presidente del Área de Centroamérica, ha servido como líder de la Iglesia en muchas partes del mundo. Nació en Lima, Perú, y ha servido en Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Filipinas, Estados Unidos y las islas del Pacífico (ver biografía oficial). A partir de agosto de 2018, ministrará a las personas en Centroamérica.

Al empezar su servicio como presidente del Área de Centroamérica, el élder Uceda ha expresado sus sentimientos y ha enviado un mensaje a todos los que viven en el Área:

“Para mi esposa y para mí es un gran privilegio el servir en Centroamérica, un lugar escogido en la viña del Señor. Nuestro mayor gozo será conocer a los santos de la Iglesia de estos siete bellos países y conocer de sus testimonios. Nuestro amado profeta, el presidente Russell M. Nelson, nos ha invitado a todos a ministrar a las ovejas de la casa de Israel. Venimos a unirnos a todos los santos de Centroamérica en el esfuerzo de ministrar a todos los que se han apartado de la Iglesia, a todos los nuevos conversos y a todos los santos en general. Todos ellos están en nuestras oraciones, así como todos los habitantes de esta Área por quienes también oramos”.

Dondequiera que vaya, el élder Uceda lleva un fuerte testimonio de Jesucristo y de las bendiciones de vivir el Evangelio. Siempre habla desde su corazón, ilustrando sus mensajes con experiencias personales.

Recibió un testimonio del Libro de Mormón

Cuando tenía 18 años de edad, un amigo presentó a los misioneros a la familia Uceda, y Juan comenzó a leer el Libro de Mormón. “Leí, leí y leí, una página tras otra, y no podía parar”, dijo. “Del libro emanaba algo como una magia. Me encantaba leer y había leído muchos libros, pero ése era diferente. El libro me había cautivado y después de leer por varias horas mi madre me dijo: ‘Juan, ¡apaga la luz! Tus hermanos quieren dormir’, a lo que le respondí: ‘Sí, un momento, un momento’, y continué leyendo. Aun después de muchas horas de leer, no tenía ni hambre ni sed ni deseos de dormir. Antes de terminar de leerlo ya sabía que contenía algo especial. Obtuve un testimonio por . . . cosas que sentí mientras lo leía por primera vez”.[1]  Fue bautizado el 6 de abril de 1972, junto con su madre y su hermana. Pocos meses después, su padre y otros dos de sus hermanos también fueron bautizados.

Comparte el Evangelio

El élder Uceda anima a los miembros de la Iglesia a compartir el Evangelio con sus amigos: “No tengan temor de abrir la boca cuando estén con sus amigos y de decirles: ‘Esto es lo que creo; quiero compartirlo contigo’. . . Si hacen esa cosa tan simple, quizás le cambien la vida a alguien”.[2]

Hizo sacrificios para casarse en el templo

“Una vez que conocí la Iglesia, aprendí lo que es un verdadero amigo”, dijo.[3]  Al igual que Juan, María Isabel Bendezú se había convertido a la Iglesia de joven, y había servido una misión. Querían casarse en el templo, pero el templo más cercano estaba en São Paulo, Brasil. “Se tardaba siete días en llegar allí, utilizando todos los medios de transporte disponibles”, explicó. “Viajamos por autobús, autocar [pullman], barco, caballo y carro, tren, camión e incluso avión. Cuando llegamos al templo, extendimos las manos para tocar sus muros sólo para asegurarnos de que no era un sueño. Aquello fue una experiencia fundamental para nosotros dos”.[4]  Se casaron el 13 de abril de 1979 en el Templo de São Paulo, Brasil. Tienen cinco hijos.

Enseña cómo ministrar

En junio de 2018, mientras servía como miembro de la Presidencia de los Setenta, el élder Uceda y la hermana Uceda viajaron a Filipinas con el élder D. Todd Christofferson del Cuórum de los Doce Apóstoles. Mientras estaban allí, el élder Uceda conoció a un misionero retornado que gradualmente se había vuelto menos activo. Con mucho amor, les explicó al hermano y a su esposa que el Señor les ama, y los invitó a fijar una fecha para regresar al templo.

Después de que fijaron una fecha y estaban a punto de irse, el élder Uceda recibió otra impresión del Espíritu: “Le dije al hermano, ‘creo que necesitas una bendición del sacerdocio para que puedas tener la ayuda del cielo’”. Él aceptó e inmediatamente recibió la bendición. “Eso es ministrar en la forma más pura”, dijo el élder Christofferson.[5]  

Para más información ver: Sala de Prensa Mormona Guatemala


[1] Juan A. Uceda, “El Libro de Mormón: Compártelo”, Liahona, enero 2013.

[2]  Juan A. Uceda, “El Libro de Mormón: Compártelo”, Liahona, enero 2013.

[3]  Juan A. Uceda, “El Libro de Mormón: Compártelo”, Liahona, enero 2013.

[4]Élder Juan A. Uceda”, Liahona, mayo 2010.

[5] Jason Swensen, “Ministering Comes Naturally to Filipino Saints, Elder Christofferson Says”, Church News, June 28, 2018.