'¿Por qué está usted aquí?'

    '¿Por qué está usted aquí?'
    El primer día que llegué a Honduras, el presidente de misión entrevistó a todos los que estábamos empezando la misión. Pasamos uno por uno, hasta que me fue mi turno. Entré a la oficina y me senté. Comenzamos la entrevista y hablamos de muchas cosas, pero nunca olvidaré la pregunta que me hizo el presidente. 'Elder Gálvez, ¿por qué está usted aquí?' Nunca antes había pensado porqué yo quería servir.  Siempre, desde pequeño, tuve el deseo de servir y sabía que lo tenía que hacer, pero no sabía por qué lo iba a hacer.
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    Esta pregunta permaneció conmigo durante los primeros meses. Recuerdo que iba bajando las calles de Tegucigalpa pensando en esta pregunta y pensamientos del pasado llegaron a mi mente de todas las veces que el Señor, en momentos de aflicción, me ayudó y todas las grandes bendiciones que había recibido gracias a Su gran misericordia. Tiempo después el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo también llegó a mi mente y a mi corazón, y pude concluir cuán agradecido estaba con el Señor por todas estas cosas. Mi corazón se llenó de gozo y me propuse que iba a servirle con todo mi corazón, alma, mente y fuerza. La misión no fue fácil, pero yo sabía por qué estaba allí; viniera lo que viniera, mi actitud reflejaba el amor que sentía por mi Padre Celestial y Su obra.

    Muchas veces hacemos las cosas automáticamente y no sabemos por qué las estamos haciendo. Cada vez que vamos a la Iglesia, cada vez que abrimos las escrituras y cada vez que nos arrodillamos para orar, estamos demostrándole al Señor cuánto lo amamos y que queremos seguir Sus mandamientos. Él mismo nos enseñó “si me amáis guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). Yo serví una misión porque amo a mi Padre Celestial, sé que Él vive y lo seguiré sirviendo por todo este tiempo y por toda la eternidad.