Saltar navegador principal
Por José Peña Urrutia

Pionera en Centroamérica

pionera

A pesar de lo difícil que era la obra misional, debido a que no había un solo miembro, jamás se imaginó que en esa área habría cinco estacas más adelante.


Visité a la hermana Berta Bonilla de López en su hogar en la ciudad de Guatemala por mi interés en la historia de los primeros misioneros que vinieron a El Salvador. De acuerdo al libro de la historia de la Iglesia en Santa Ana, el 4 de marzo de 1954, se agregan dos hermanas misioneras y son asignadas al área sur de Santa Ana, ellas son las hermanas Berta Bonilla de Guatemala y Alicia Arredondo de San José, Costa Rica.

Comenzaron su obra en el área sur y oeste de la ciudad de Santa Ana la cual era difícil, recuerda ella con entusiasmo. A la edad de 17 años entró a la misión, nunca llenó una carpeta. Entró a la misión sin haber cumplido los dieciocho años, fue hasta que el presidente Gordon M. Romney se dio cuenta que le estaban partiendo un pastel cuando  supo que había entrado antes del tiempo. Debido a que la obra estaba iniciando, no recibían referencias, iban a los supermercados, tocaban puertas y contactaban repartiendo folletos. A pesar de lo difícil que era la obra misional, debido a que no había un solo miembro, nunca se desanimaron y siempre tuvieron la fe de que la obra algún día progresaría y sería fuerte. Siempre pensó que era una buena semilla que iba a florecer en su debido tiempo. Jamás se imaginó que en esa área donde sirvió habría cinco estacas más adelante.

Estuvo en Santa Ana seis meses, después fue trasladada a San Salvador y luego la trasladaron a Tegucigalpa. Se quedó 20 meses en total en su misión porque no había otra hermana que la sustituyera. Cuando terminó la misión empezó a trabajar en la aerolínea Panamerican y esto fue una gran bendición en su vida.

pionera

Pero una experiencia que marcó su vida por siempre fue su casamiento. Viajó a Salt Lake City, Utah, para recibir su bendición patriarcal y sellarse en el templo con el hermano Rudy  López, con quien ha compartido toda una vida. Dice que jamás han tenido problemas en su relación. “Nena “ le dice su esposo con cariño. Él ha sido su apoyo y un gran compañero en la adversidad y la felicidad.

Ella sirvió como pianista y directora de música, también sirvió con las Mujeres Jóvenes, en la primaria, los scouts, fue presidenta de la mesa directiva de la Sociedad de Socorro de Centroamérica y de la escuela dominical y ha ocupado casi todos los llamamientos que una mujer puede tener en la Iglesia. Con su esposo crearon un periódico llamado ¨Horizonte¨ y lo llevaron a todas las ramas en Centroamérica. Le encantaban las clases de envasado, recuerda con cariño. Nunca ha dejado de compartir el evangelio; en una ocasión en que estuvo hospitalizada, compartió el evangelio utilizando la revista Liahona. La Sociedad de Socorro ha influido en su vida. Además siempre estuvo en los corosLo que más le gustaba de estar con las Mujeres Jóvenes era enseñarles a divertirse, a bailar, etc.

Su legado como una misionera ha trascendido a sus cinco hijos y cinco nietos que han servido misiones de tiempo completo. La hermana Bonilla de López, como pionera, ha cumplido una misión importante para el establecimiento de la Iglesia en Guatemala, El Salvador, Honduras y ha influido en la vida  de muchas personas.