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Por Hermana Olivas

Milagros en Camino

Camino

Realmente puedo testificar que si nosotros hacemos nuestra parte, el Señor cumple sus promesas


Soy hermana Olivas de Nicaragua, tengo 21 años y sirvo una misión de tiempo completo en la Misión de Guatemala Ciudad de Guatemala Central. Crecí en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y estoy muy agradecida de poder ser parte de este evangelio. Cuando decidí servir una misión de tiempo completo aún era una niña y tenía ese deseo en mi corazón y pues ahora mi sueño se ha vuelto realidad. Estoy sirviendo en este momento y realmente he podido ver en cada paso la mano del Señor en mi vida. He podido ver grandes milagros en este proceso y sé que si somos fieles en obedecer Sus mandamientos, el Señor cumple sus promesas.

En una tarde con mi compañera, hermana López (de México, D.F.), estábamos caminando para dar una lección y mi compañera contactó a un señor en la calle. En la misión hablamos con todos y ella le invitó a la Iglesia y le dijo la hora y la dirección de la capilla. Él se llama José Tomás Tobar, un anciano de 62 años. El domingo siguiente pasamos por otras personas que habíamos invitado a la Iglesia pero sólo uno quiso ir. Nosotras hacemos nuestra parte, pero ellos deciden.

No nos dimos cuenta que alguien más había asistido. ¡Era el hermano Tomás!

Estábamos tan contentas por este milagro. Ese día fuimos en la tarde a visitarlo en su casa con un miembro de la Iglesia que nos acompañó.  Él estaba muy feliz de recibirnos. Y así fue como empezamos a enseñar todas las lecciones y a prepararlo para su bautismo. Él estaba muy contento con eso. Siguió escuchándonos y asistiendo a la Iglesia y luego de tres semanas, se bautizó.

Días atrás de este milagro, mi compañera y yo habíamos hecho un compromiso con Dios. Estábamos dispuestas a pagar el precio de poder ver milagros de bautismos. Realmente puedo testificar que si nosotros hacemos nuestra parte, el Señor cumple sus promesas. No tengo ninguna duda que esta es la obra del Señor, no es nuestra y que Él pone en nuestro camino a esas personas que están preparadas para escuchar este evangelio. Sé que los milagros existen y que estos nos ayudan a poder ser mejores cada día. En este momento estoy culminando mi misión y he comprendido que Dios conoce los deseos de nuestro corazón. Como representante de Jesucristo, testifico que Dios nos bendice si somos fieles y obedientes a todo lo que Él manda y que siempre está con nosotros donde quiera que vayamos.

Sé que esta es la Iglesia verdadera de Jesucristo y que el Señor está apresurando su obra en estos últimos días. Él desea que todos sus hijos puedan salvarse en Su Reino. Sé que el Libro de Mormón es verdadero, que José Smith fue un gran instrumento en las manos del Señor por el cual se restauró este hermoso y maravilloso evangelio. Testifico de estas cosas en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén