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Por Jacobo Carpio

Los diezmos para mí

Los diezmos son la décima parte de todos nuestros ingresos anuales que son dados al Señor por medio de su Iglesia. Se utilizan para la edificación de centros de adoración, templos, obra misional por todo el mundo y para edificar el reino de Dios sobre la Tierra, son fondos sagrados.

Mis padres me han enseñado desde pequeño la importancia de pagar un diezmo íntegro a través de su ejemplo. Recuerdo en una ocasión cuando tenía que elegir entre pagar mi diezmo o comprar un par de zapatos que tanto necesitaba, decidí pagar mi diezmo. Al día siguiente después de regresar de mi trabajo a casa mi mamá me dijo que tenía algo para mí, era una bolsa que una hermana de la Iglesia le había dado. Al abrirla noté que estaba llena de camisas y pantalones, que en una tienda me hubiera costado mucho dinero y si, no uno ni dos sino hasta tres pares de zapatos elegantes y casi nuevos. El Señor había contestado dos oraciones, la de la hermana que dio la bolsa a mi madre y la mía. Me conmoví mucho y lo primero que hice fue hacer una oración de gratitud a mi Padre Celestial.

El Señor me enseñó dos cosas por medio de esa experiencia: uno, que el diezmo se trata de fe, no de dinero. Es demostrarle a Dios que a pesar de nuestras necesidades -como un par de zapatos- aun así escogeremos pagar un diezmo íntegro, ponerlo a Él en primer lugar. Y segundo, que Él está pendiente de sus hijos y vela por sus necesidades.

Me encanta la escritura que se encuentra en D. y C. 76:5: 'Porque así dice el Señor: Yo, el Señor, soy misericordioso y benigno para con los que me temen, y me deleito en honrar a los que me sirven en rectitud y en verdad hasta el fin'. Agradezco a Dios por la oportunidad que tengo de ser miembro de Su Iglesia en estos últimos días. Estoy agradecido por tener un lugar donde reunirme para adorar a Dios conforme a los dictados de mi propia conciencia. Estoy agradecido por tener un templo cerca, donde puedo ir y edificar mi alma, por los materiales que la Iglesia produce: revistas, vídeos, manuales, programas, etc. Estoy agradecido por el privilegio que tengo de pagar un diezmo íntegro y una ofrenda de ayuno generosa. Está es Su Iglesia, no me cabe la menor duda.