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Por Milagros Casco de Vargas

Olimpiadas del Progreso Personal

olimpiadas

'Estaban emocionadas y cada una de ellas llevaba el ánimo y disposición de seguir trabajando en este maravilloso programa'


Cuando pensamos en olimpiadas nos imaginamos personas corriendo, saltando o realizando algún tipo de competencia deportiva, sin embargo las Mujeres Jóvenes de la Estaca Uyuca tuvieron la oportunidad de participar de unas olimpiadas singulares: “Las Olimpiadas del Progreso Personal”.

Las Olimpiadas del Progreso Personal consistía en que cada mujer joven trabajara en todas aquellas metas del Progreso Personal que pueden completarse en un solo día. El objetivo consistía en que cada joven trabajara en al menos una experiencia por cada uno de los valores de las Mujeres Jóvenes.

Fue hermoso observar a más de cincuenta jovencitas inspiradas leyendo, entrevistando líderes, meditando, escribiendo en su diario sobre lo que aprendían... Ese día cada joven avanzó en ocho metas. Estaban emocionadas y cada una de ellas llevaba el ánimo y disposición de seguir trabajando en este maravilloso programa.

Dicha actividad se llevó a cabo en el centro de estaca y fue organizada por las líderes de las Mujeres Jóvenes de estaca. Las líderes de los barrios también tuvieron participación ya que había ocho stands que representaban cada valor del progreso personal.

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Ilvia Sarahi C. del barrio Villareal comenta: “Al empezar la actividad me sentí entusiasmada, pude hacer nuevas amigas y pude sentir el amor de mis líderes. Al terminar la actividad adquirí experiencia espiritual. Se que Jesucristo vive y nos ama y que nuestro Padre Celestial nos escogió para vivir en esta época y que ha inspirado personas y programas como el Progreso Personal para que nos guíen en esta tierra”.

Susan Nicolle G. del barrio Tatumbla también comentó: “Sé que son programas y actividades inspiradas por Dios, y que ayudó mucho a las jovencitas que no habían empezado a trabajar en su Progreso Personal. Las vi motivadas y yo también me sentí motivada, a pesar que ya había culminado la mayoría de las metas. Me sentí feliz al haber ayudado a las jóvenes de mi grupo a cumplir con sus metas y saber que si nos ayudamos y esforzamos las unas a las otras llegaremos juntas a nuestra principal meta que es regresar a la presencia de nuestro Padre Celestial”.