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¿Quién cuida a los jóvenes?

Mi vida cambió - Stefania M., Panamá

Todo empezó cuando un amigo me invitó a la Iglesia. Al principio llegaba un poco tarde porque no conocía muy bien los horarios pero luego me fui sintiendo más cómoda porque una vecina que es miembro me invitó y pude llegar con ella. También escuché a las misioneras y me sentí muy animada. Algo que me ayudó mucho fue una experiencia que tuve en una estación de transporte donde me encontré un libro de Mormón. Lo tomé y comencé a leerlo. Desde ahí empecé asistir cada domingo a la Iglesia y hablé con las misioneras que me quería bautizar y así lo hice y ya llevo cuatro semanas de haberme bautizado.

Hace una semana participé del programa SOY. Mi experiencia fue muy espectacular al principio estaba muy emocionada porque todos me hablaban tan bien del SOY. El primer día estaba muy impaciente y en un momento pensé que iba a ser muy aburrido pero el vivirlo fue algo único.

Me enseñó mucho cómo acercarme a Cristo y cómo seguir adelante a pesar de las pruebas. Conocí a muchas personas que son diferentes a las personas con las que siempre me solía relacionar en la calle y lo mejor es que me hicieron sentir como si fuera parte de esto hace muchísimo tiempo. Si yo no entendía algo, ellos me lo explicaban y todo eso me hizo sentir muy bien.

Cuando conocí el Evangelio fue muy especial la sensación que tuve al leer el Libro de Mormón. Cada capítulo deja una enseñanza que uno puede utilizar en su vida diaria. En mi caso me ayudó bastante porque no tenía buena relación con mis padres, pero cuando regresé del SOY quise cambiar eso y así lo he hecho. Este Evangelio ha cambiado mi vida. Ahora soy muy feliz porque conozco a mi Salvador Jesucristo.

Cuidar jóvenes

El Evangelio de Jesucristo tiene el poder de llenar una vida vacía - Nicole P., Cocepción Bugaba, Chiriquí, Panamá

Mi transcurso por la senda estrecha y angosta ha estado lleno de ricas bendiciones. He logrado metas espirituales y temporales como lo es el Progreso Personal y mi culminación de Seminario. Sé que Jesucristo es quien ha guiado mi vida, no lo dudo. Su amor es tan grande. Ahora después de cinco años, comprendo por qué nos amonesta a veces. Como todo buen padre desea lo mejor para sus amados hijos. La etapa de la juventud puede convertirse en la mejor si se pone de moda la modestia, los mandamientos, el servicio.

Muchas veces es difícil cuando uno asiste solo a la Iglesia. Pero no todo es malo, en la Iglesia contamos con personas que tienden su mano y apoyan a la juventud. Soy un ejemplo de su bondad. Jesucristo es la base de mi vida. Sin Él no puedo sentirme motivada y cuanto más lo pongamos de primer lugar en nuestra vida se convierte más liviana. No importa donde estemos, podemos ser diferentes y defender nuestros valores. Creo que a medida que nos esforzamos, el Señor hará su parte. Amo a mi Salvador, confío en Él. Sé que me ama y desea que sea obediente y no me rinda porque las bendiciones son mayores. Sé que estoy en la Iglesia verdadera y sigo a Jesucristo.

Conoce más recursos para la juventud, en este enlace.

Cuidando a la juventud